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Alerta sanitaria: brote de hantavirus enciende las alarmas entre Europa y Sudamérica

Redacción internacional \ ✉️ Alfredo Rosell G.

La preocupación por el avance del Hantavirus ha vuelto a instalarse en la agenda sanitaria internacional. A inicios de mayo, reportes provenientes de España encendieron las alertas por casos asociados a esta enfermedad, y en cuestión de días el foco de atención se trasladó hacia Argentina, específicamente a la región de la Patagonia, donde el virus ha mostrado un comportamiento particularmente agresivo.

Según los datos más recientes correspondientes al 2026, se han registrado decenas de casos en el sur argentino, con una tasa de letalidad que supera el 30%. Las cifras, aunque variables según el reporte epidemiológico, reflejan una situación que preocupa a las autoridades sanitarias, no solo por la cantidad de contagios, sino por la naturaleza de la cepa circulante.

Una cepa distinta y más peligrosa

En la Patagonia predomina el llamado Virus Andes, una variante del hantavirus que presenta una característica poco común: la capacidad de transmisión entre humanos. A diferencia de otras cepas en el mundo, donde el contagio ocurre principalmente desde roedores hacia las personas, esta variante ha demostrado que también puede propagarse de persona a persona, lo que incrementa significativamente el riesgo de brotes.

El mecanismo de transmisión más habitual sigue siendo el contacto con secreciones de roedores infectados —como orina, heces o saliva— o la inhalación de partículas contaminadas en ambientes cerrados o poco ventilados. Sin embargo, en el caso del virus Andes, el contacto estrecho con personas infectadas también representa un factor de riesgo.

Síntomas que evolucionan rápidamente

La enfermedad suele iniciar con síntomas inespecíficos: fiebre, dolores musculares intensos (mialgias) y malestar general. En algunos casos se presentan también síntomas gastrointestinales como náuseas o vómitos. No obstante, lo más preocupante es su rápida progresión hacia el Síndrome cardiopulmonar por hantavirus, una condición severa que puede provocar insuficiencia respiratoria aguda.

Este deterioro puede ocurrir en pocos días, lo que obliga a una detección temprana y a una atención médica inmediata. La tasa de letalidad elevada en la región está directamente relacionada con esta evolución rápida y la gravedad del compromiso pulmonar.

Prevención y vigilancia: claves ante el avance

Especialistas coinciden en que la mejor herramienta frente al hantavirus sigue siendo la prevención. Evitar la exposición a roedores, ventilar espacios cerrados antes de ingresar, utilizar protección al limpiar zonas con posible presencia de excrementos y mantener condiciones adecuadas de higiene son medidas fundamentales.

En paralelo, los sistemas de salud en la región han intensificado la vigilancia epidemiológica, especialmente en zonas rurales y de riesgo. La posibilidad de transmisión interpersonal en esta cepa obliga además a reforzar protocolos de aislamiento y seguimiento de contactos.

Un llamado a la responsabilidad sanitaria

El brote actual evidencia que las enfermedades zoonóticas siguen representando una amenaza global, especialmente en contextos donde factores ambientales y sociales facilitan su propagación. La conexión entre continentes y la movilidad humana también juegan un papel clave en la expansión de estos virus.

Frente a este escenario, la información clara, la prevención y la respuesta oportuna del sistema de salud son esenciales para contener el impacto.

Porque en salud pública, cada caso cuenta, pero cada acción preventiva puede salvar muchas vidas.

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