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Perú vive una elección bajo tensión: JNE confirma segunda vuelta entre Roberto Sánchez y Keiko Fujimori en medio de cuestionamientos

Redacción Política por Alfredo Rosell G.

El Perú amaneció dividido políticamente tras confirmarse oficialmente el pase de Roberto Sánchez y Keiko Fujimori a la segunda vuelta presidencial 2026, en un proceso electoral marcado por cuestionamientos, denuncias de irregularidades y una fuerte tensión política en distintos sectores del país.

Aunque la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) ya alcanzó el 100% del conteo de actas procesadas, todavía permanecen pendientes algunas impugnaciones y observaciones que deberán ser resueltas por los organismos electorales competentes, entre ellos el Jurado Nacional de Elecciones.

Las principales críticas surgieron luego de las demoras registradas en la apertura de cientos de mesas de votación en Lima durante la primera vuelta presidencial, situación que generó preocupación en sectores de la opinión pública y abrió el debate sobre una posible afectación en los resultados finales.

El excandidato presidencial Rafael López Aliaga, quien quedó fuera del balotaje por poco más de 21 mil votos, sostuvo que las fallas logísticas perjudicaron directamente a su candidatura, debido a que Lima representaba uno de sus principales bastiones electorales. Sin embargo, hasta el momento no se han presentado pruebas concluyentes que acrediten una alteración determinante del resultado.

Frente a ello, un estudio elaborado por investigadores de la Universidad de Stanford concluyó que, si bien las aperturas tardías redujeron la participación electoral en algunas zonas de Lima, no existen evidencias suficientes para afirmar que esas irregularidades hayan cambiado el resultado final de la elección presidencial.

La investigación, presentada como amicus curiae ante el Jurado Nacional de Elecciones, analizó más de 92 mil actas electorales y determinó que las pérdidas de participación habrían oscilado entre 24 mil y 28 mil votos. No obstante, dichos votos se distribuían entre todas las agrupaciones políticas y no exclusivamente a favor de López Aliaga.

Según los investigadores, aun considerando distintos escenarios hipotéticos, Roberto Sánchez habría mantenido la ventaja sobre el exalcalde de Lima, aunque con una diferencia menor a la registrada oficialmente.

“El estudio demuestra que las irregularidades detectadas no modificaron el orden final entre el segundo y tercer lugar”, señalaron los especialistas del Laboratorio de Democracia en Acción de Stanford.

Mientras tanto, el clima político continúa cargado de tensión. Diversos sectores exigen transparencia absoluta en la resolución de las actas observadas, mientras las autoridades electorales defienden la legitimidad y legalidad del proceso.

La segunda vuelta presidencial se perfila ahora como una de las más polarizadas y decisivas de los últimos años, en medio de un país dividido entre cuestionamientos políticos, demandas de transparencia electoral y una ciudadanía que sigue atentamente cada decisión de los organismos electorales.

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