Carlos III y el Papa León XIV protagonizan histórica oración conjunta en el Vaticano
El mundo fue testigo este jueves de un hecho sin precedentes en los últimos 500 años: el rey Carlos III del Reino Unido y el Papa León XIV, de nacionalidad peruana, celebraron la primera oración pública conjunta entre los jefes de la Iglesia de Inglaterra y la Iglesia Católica Romana. El emotivo encuentro tuvo lugar en el Vaticano, durante la visita de Estado del monarca británico, y marca un hito en las relaciones ecuménicas entre ambas tradiciones cristianas.

El gesto cobra una profunda relevancia histórica, ya que desde que el rey Enrique VIII rompió con Roma en 1534, ningún monarca inglés —en su calidad de Gobernador Supremo de la Iglesia Anglicana— había rezado públicamente con un pontífice. Por ello, el acto de Carlos III es considerado un símbolo de reconciliación y unidad espiritual, luego de casi medio milenio de división religiosa.
Carlos III, de 70 años, llegó a Roma acompañado por su esposa, la reina Camila, en un viaje que el Palacio de Buckingham calificó como “una visita histórica de fe y hermandad”. Durante la ceremonia, realizada en la Basílica de San Pedro, ambos líderes elevaron oraciones por la paz mundial, el diálogo interreligioso y la protección del planeta.
El Papa León XIV, quien asumió el pontificado en mayo tras el fallecimiento del Papa Francisco, es el primer pontífice peruano en la historia de la Iglesia Católica, lo que ha generado gran entusiasmo en el Perú y en toda América Latina. Su mensaje de humildad, inclusión y servicio ha encontrado eco en diversas comunidades religiosas del mundo.
“Hoy rezamos juntos, no como jefes de iglesias distintas, sino como hermanos que buscan la paz”, expresó el Papa León XIV durante la ceremonia. Por su parte, el rey Carlos III destacó que este encuentro representa “una nueva etapa de entendimiento entre los pueblos y las creencias”.
Este histórico acontecimiento se interpreta como un paso decisivo hacia el acercamiento entre el anglicanismo y el catolicismo, y deja abierta la posibilidad de futuras colaboraciones espirituales entre el Vaticano y la Iglesia de Inglaterra.



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