¡Polémica en el Jorge Chávez! Mantienen cobro a pasajeros internacionales pese a críticas por deficiencias del nuevo aeropuerto
Lima, Perú. El Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) y Lima Airport Partners (LAP) firmaron la Adenda N.° 9 al contrato de concesión del Aeropuerto Internacional Jorge Chávez, mediante la cual se elimina el cobro de la Tarifa Unificada de Uso de Aeropuerto (TUUA) para pasajeros que realizan conexiones entre vuelos nacionales. La medida beneficiará a cerca de un millón de viajeros al año y corrige parcialmente una decisión que había generado cuestionamientos desde diversos sectores de la industria aérea. (Gobierno del Perú)
Sin embargo, la controversia está lejos de terminar. La adenda mantiene vigente la TUUA para pasajeros en conexión internacional, un cobro que continúa siendo rechazado por aerolíneas, operadores turísticos y especialistas en transporte aéreo, quienes consideran que encarece los viajes y afecta la competitividad del Perú como centro de conexiones regional. (Gestión)
Diversos gremios han advertido que esta tarifa coloca al aeropuerto limeño en desventaja frente a otros grandes centros de conexión de América Latina, como los aeropuertos de Bogotá y Ciudad de Panamá, donde no existe un cobro similar para los pasajeros que simplemente hacen escala antes de continuar hacia su destino final. (Gestión)
La preocupación del sector es que las aerolíneas internacionales podrían optar por trasladar sus operaciones de conexión a otros países, reduciendo la importancia estratégica de Lima dentro de la red aérea regional. Algunos estudios y análisis del sector incluso han señalado que este tipo de medidas podría provocar una reducción del flujo de pasajeros y afectar el desarrollo del turismo, el comercio y la conectividad internacional del país. (El País)
Un costo que finalmente paga el pasajero
Aunque las autoridades sostienen que la tarifa responde a servicios aeroportuarios brindados durante las escalas, los críticos argumentan que cualquier nuevo cargo termina siendo trasladado al consumidor final, ya sea mediante el pago directo o mediante el incremento de los boletos aéreos.
Para muchos especialistas, resulta difícil justificar nuevos cobros cuando el nuevo terminal del Aeropuerto Internacional Jorge Chávez continúa enfrentando observaciones operativas, cuestionamientos por la calidad de algunos servicios y reclamos de usuarios respecto a tiempos de espera, señalización, accesibilidad y procesos internos.
“Primero debe garantizarse un servicio de estándar internacional antes de trasladar mayores costos a los pasajeros”, señalan voces del sector turístico y aeronáutico.
Comparaciones inevitables
La discusión también ha abierto el debate sobre la competitividad del principal aeropuerto peruano frente a terminales de la región. Mientras aeropuertos de países vecinos como Argentina y Chile han fortalecido su conectividad internacional mediante incentivos para atraer rutas y pasajeros en tránsito, en Perú persisten mecanismos tarifarios que muchos consideran contraproducentes para consolidar al Jorge Chávez como un verdadero hub sudamericano.
La comparación resulta aún más marcada cuando se observan los principales aeropuertos de Europa y Norteamérica, donde la estrategia predominante apunta a facilitar las conexiones y aumentar el flujo de pasajeros, reduciendo barreras económicas que puedan desincentivar el tránsito internacional.
Una rectificación parcial
La eliminación de la TUUA para conexiones nacionales representa una rectificación importante y una respuesta a los cuestionamientos formulados durante los últimos meses. No obstante, el debate sobre la tarifa internacional permanece abierto.
Para diversos sectores económicos, turísticos y aeronáuticos, el desafío no pasa únicamente por eliminar o mantener un cobro, sino por definir qué modelo de desarrollo aeroportuario necesita el Perú para competir con los principales centros de conexión de la región y del mundo.
Mientras tanto, miles de pasajeros internacionales continuarán pagando una tarifa que sigue generando controversia y que, según sus detractores, podría terminar alejando vuelos, rutas y oportunidades para el país en un momento en que la conectividad aérea es clave para el crecimiento económico y turístico del Perú.



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