🇵🇪 Perú: el país más inestable políticamente de América Latina en el siglo XXI
Ocho presidentes en diez años erosionan la confianza internacional y ahuyentan inversiones
Perú atraviesa uno de los periodos de mayor inestabilidad política de su historia republicana. Con la reciente asunción de José María Balcázar, el país suma ocho presidentes en apenas diez años, una cifra inédita en América Latina en lo que va del siglo XXI.
Balcázar, un octogenario conocido por sus polémicas posturas conservadoras, asumió el cargo tras la destitución de José Jerí, y su mandato tendría fecha de vencimiento el próximo 28 de julio, cuando asuma el ganador de las elecciones generales cuya primera vuelta está prevista para abril.
Si logra culminar el encargo del Congreso, Perú alcanzará un promedio de casi un presidente por año en la última década, una situación que ha generado preocupación dentro y fuera del país.
📉 Una democracia en permanente turbulencia
Desde 2016, cuando Pedro Pablo Kuczynski derrotó por estrecho margen a Keiko Fujimori, el equilibrio entre poderes comenzó a fracturarse. El Congreso —dominado entonces por el fujimorismo— utilizó reiteradamente la figura constitucional de la “vacancia por incapacidad moral” (artículo 113) para destituir presidentes.
Así cayeron Kuczynski, Martín Vizcarra, Pedro Castillo y posteriormente Dina Boluarte, en medio de protestas sociales que dejaron decenas de muertos.
El politólogo José Incio ha definido este fenómeno como “autoritarismo legislativo”: un Congreso hiperempoderado que utiliza la vacancia como mecanismo de control político sin mayores exigencias probatorias. La profesora Cynthia McClintock, de la Universidad George Washington, advierte que la herramienta puede ser legítima si se usa con transparencia, pero en Perú “se ha utilizado de forma indebida”.
🌎 Deterioro de la imagen internacional
La consecuencia más grave de esta inestabilidad no es solo política, sino también económica y jurídica.
El constante cambio de presidentes ha proyectado hacia el exterior la imagen de un país sin rumbo institucional claro. Para los inversionistas extranjeros, la estabilidad política es una condición fundamental para comprometer capital a largo plazo. Cuando los gobiernos caen antes de culminar su mandato, los contratos, políticas públicas y reformas estructurales quedan expuestos a revisiones o paralizaciones.
Empresarios y analistas advierten que:
- Se debilita la seguridad jurídica, ya que las reglas del juego pueden cambiar con cada nuevo gobierno.
- Se afecta la seguridad económica, ante la incertidumbre regulatoria.
- Se enfría la inversión extranjera directa, que busca previsibilidad.
- Se deteriora la calificación de riesgo país.
- Se genera desconfianza en mercados internacionales.
En un contexto donde países de la región compiten por atraer capital en sectores estratégicos como minería, energía y tecnología, Perú —que durante años fue visto como ejemplo de estabilidad macroeconómica— ha comenzado a perder atractivo.
🏛 Fragmentación política y desconfianza ciudadana
La crisis no se explica únicamente por la vacancia presidencial. Los partidos políticos se han debilitado profundamente. Desde 2016 ha aumentado la fragmentación parlamentaria y la proliferación de candidaturas.
Para las próximas elecciones hay 36 candidatos presidenciales registrados, y ninguna encuesta muestra a un postulante superando el 15% de intención de voto. Una reciente medición de Ipsos reveló que 61% de los peruanos no confiaría las llaves de su casa a ninguno de los aspirantes presidenciales.
El politólogo Carlos Meléndez sostiene que en Perú predomina el “antivoto”: los ciudadanos eligen para evitar que gane otro candidato más que por convicción.
⚠️ Un sistema atrapado en su propia trampa
Paradójicamente, las reformas políticas intentadas en los últimos años no han reducido la inestabilidad. El Congreso, lejos de perder poder, podría ampliarlo con el restablecimiento del Senado.
Muchos expertos coinciden en que el problema central es la ruptura del equilibrio entre Ejecutivo y Legislativo, sumado a la precariedad institucional de los partidos.
🔎 ¿Cómo solucionar la inestabilidad?
Entre las propuestas más discutidas se encuentran:
- Reformar el artículo 113 para precisar la figura de “incapacidad moral”.
- Fortalecer los partidos políticos mediante filtros más estrictos y financiamiento transparente.
- Establecer mecanismos que promuevan coaliciones estables de gobierno.
- Impulsar una reforma electoral que reduzca la fragmentación.
- Fomentar educación cívica y mayor responsabilidad del electorado.
Sin embargo, los propios analistas advierten que cualquier reforma depende de la voluntad del Congreso, el principal beneficiario del actual esquema de poder.
📌 Un país en la “puerta giratoria”
Mientras tanto, Perú continúa en una suerte de “puerta giratoria” presidencial. La pregunta ya no es solo quién gobernará después de julio, sino si el próximo mandatario logrará romper un ciclo que ha convertido al país en el más inestable políticamente de América Latina en lo que va del siglo XXI.
Porque más allá del humor popular —“he tenido más presidentes que pretendientes”, ironiza una caricatura viral— la realidad es que cada cambio abrupto de gobierno no solo sacude el Palacio de Gobierno: también erosiona la confianza internacional, paraliza decisiones estratégicas y debilita el crecimiento económico.
Perú enfrenta hoy un desafío histórico: reconstruir la estabilidad política antes de que la inestabilidad termine por consolidarse como su nueva normalidad.
✉️ Alfredo Rosell G .



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