Cargando ahora

Hantavirus vuelve a generar alerta sanitaria en Sudamérica tras casos reportados en la Patagonia argentina

La preocupación por los riesgos sanitarios mundiales vuelve a ponerse sobre la mesa tras el resurgimiento de noticias relacionadas con el hantavirus, una enfermedad que desde hace décadas mantiene presencia en distintas regiones del continente americano, especialmente en zonas rurales de Argentina y Chile.

El reciente caso relacionado con el crucero MV Chica Ondus, donde se reportaron personas afectadas por hantavirus, volvió a despertar preocupación internacional sobre esta enfermedad viral que, aunque no posee los niveles de propagación del COVID-19, sí presenta una alta tasa de letalidad.

Uno de los lugares donde el hantavirus forma parte de la realidad cotidiana es el pueblo de Epuyén, ubicado en la Patagonia argentina. Sus habitantes aún recuerdan con dolor el brote ocurrido entre los años 2018 y 2019, el cual dejó 34 personas contagiadas y 11 fallecidos.

Según investigaciones epidemiológicas, el llamado “paciente cero” habría contraído el virus tras ingresar a zonas boscosas en búsqueda de hongos silvestres. Posteriormente, el contagio se habría propagado durante una fiesta de cumpleaños que reunió a más de cien personas, hecho que marcó uno de los episodios más graves de transmisión humana registrados en Sudamérica.

Especialistas argentinos señalan que la variante denominada “Andes” fue identificada por primera vez en 1996, a pocos kilómetros de Epuyén, y desde entonces mantiene presencia principalmente en las provincias de la Patagonia.

El hantavirus es transmitido originalmente por roedores silvestres y se encuentra presente desde hace décadas en América, Asia y Europa. Sin embargo, la transmisión entre personas es considerada extremadamente inusual por la comunidad científica internacional.

Habitantes de las zonas afectadas aseguran que convivir con este virus se ha convertido en parte de la vida cotidiana. Las medidas preventivas forman parte de la rutina en áreas rurales, especialmente en viviendas cercanas a bosques, actividades agrícolas y trabajos de campo.

“Uno se acostumbra a convivir con esto”, señalan pobladores de la región, indicando además que situaciones similares también se presentan en zonas fronterizas de Chile.

Epidemiólogos argentinos explican que, en los últimos años, muchos casos ya no provienen únicamente de trabajadores rurales, sino también de personas provenientes de ciudades que realizan incursiones breves en áreas naturales y terminan expuestas al virus.

Ante el temor internacional de una eventual nueva pandemia, expertos en salud pública recuerdan que el hantavirus de los Andes presenta características muy distintas al coronavirus. Aunque posee una mortalidad considerablemente más alta —estimada en aproximadamente 40%—, su capacidad de contagio es muy reducida en comparación con enfermedades respiratorias masivas como el COVID-19.

La Organización Mundial de la Salud ha señalado que el riesgo actual para la salud pública mundial continúa siendo bajo, aunque mantiene vigilancia epidemiológica sobre los casos detectados en distintas regiones.

Pese a ello, diversos sectores médicos consideran importante mantener informada a la población sobre enfermedades que históricamente han existido en América Latina pero que muchas veces no han recibido amplia cobertura mediática internacional.

La coyuntura sanitaria mundial continúa demostrando que las enfermedades zoonóticas siguen representando un desafío constante para los sistemas de salud y para la vigilancia epidemiológica internacional.

Redactado por:
Alfredo Rosel G. – Corresponsal Internacional

Publicar comentario