Guerra civil en la Casa Rosada: Milei enfrenta su momento más crítico entre internas, protestas y caída de popularidad
Por Alfredo Rosell G.
La crisis política en Argentina ha entrado en una nueva fase de tensión e incertidumbre. El presidente Javier Milei atraviesa uno de los momentos más complejos desde que asumió el poder, cercado por disputas internas dentro de la propia Casa Rosada, una creciente pérdida de respaldo popular y un escenario social que amenaza con desbordarse en las calles.
Lo que meses atrás parecía un gobierno sólido, respaldado por el discurso antisistema y la promesa de una “revolución libertaria”, hoy aparece fracturado por luchas internas entre sectores políticos y económicos que integran el oficialismo. Funcionarios cercanos al mandatario se enfrentan silenciosamente por cuotas de poder mientras la administración se mueve “a los saltos”, según reconocen incluso analistas próximos al gobierno argentino.
La tensión se ha agravado debido al desplome de la imagen presidencial en redes sociales, territorio donde Milei construyó gran parte de su capital político. Sus constantes ataques a periodistas, opositores y figuras públicas han comenzado a generar desgaste incluso entre sectores que inicialmente respaldaban su estilo confrontacional. Frases agresivas y publicaciones incendiarias han convertido al mandatario en el centro de fuertes críticas nacionales e internacionales.
“PERIODISTAS DE MIERDA (95%)”, escribió recientemente el mandatario argentino en una de sus habituales intervenciones digitales, reflejando un tono cada vez más radicalizado que alimenta la polarización política y social en el país sudamericano.
Mientras tanto, la economía continúa siendo el principal foco de preocupación. Aunque la inflación ha mostrado leves señales de desaceleración tras meses de aumentos históricos, el alivio para la población todavía no llega. El ajuste económico impulsado por el gobierno ha golpeado duramente a la clase media, trabajadores estatales, jubilados y estudiantes universitarios.
Las masivas movilizaciones registradas en Buenos Aires y otras ciudades argentinas reflejan el creciente malestar social. Universidades públicas, sindicatos y organizaciones sociales acusan al gobierno de ejecutar un “estrangulamiento financiero” contra sectores esenciales del Estado, mientras miles de ciudadanos vuelven a tomar las calles en rechazo a las políticas de austeridad.
Dentro del propio oficialismo también comienzan a surgir voces críticas que observan con preocupación el aislamiento político del presidente. Algunos sectores consideran que Milei ha quedado atrapado en una lógica de confrontación permanente que dificulta acuerdos institucionales y debilita la gobernabilidad.
En paralelo, distintos actores del poder económico y político comienzan a tomar distancia de la Casa Rosada ante la incertidumbre sobre el rumbo del país. La creciente volatilidad política genera preocupación en mercados internacionales, mientras analistas advierten que la gobernabilidad podría entrar en una etapa de extrema fragilidad si la crisis social continúa profundizándose.
Argentina vive así un escenario de alta tensión política, económica y social, donde el liderazgo de Javier Milei enfrenta su prueba más difícil. La pregunta que hoy domina el debate público es si el mandatario logrará recomponer el control de su gobierno o si las internas y el desgaste terminarán acelerando una crisis mayor en la Casa Rosada.



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