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Pervitin: la “droga milagro” que terminó revelando su lado más oscuro

Un estimulante promovido en la Alemania nazi pasó de ser símbolo de rendimiento y energía a convertirse en un ejemplo histórico de los graves riesgos de la metanfetamina.

Durante los años previos y en pleno desarrollo de la Segunda Guerra Mundial, una sustancia prometía combatir el cansancio, aumentar la concentración y mantener a las personas activas durante jornadas extremas. Su nombre comercial era Pervitin, y con el tiempo se convertiría en uno de los casos más emblemáticos del uso masivo de estimulantes con consecuencias devastadoras.

El Pervitin no era otra cosa que metanfetamina, un potente estimulante del sistema nervioso central. En sus primeros años de circulación en Alemania, a finales de la década de 1930, se vendía incluso en farmacias y se promocionaba como un recurso para mejorar el rendimiento físico y mental. Estudiantes, trabajadores y amas de casa llegaron a consumirlo para afrontar largas jornadas sin sentir sueño ni fatiga.

Sin embargo, su uso más conocido se dio en el ámbito militar. Durante la guerra, la sustancia fue distribuida a soldados alemanes para ayudarles a permanecer despiertos y en estado de alerta durante misiones prolongadas. La droga reducía la sensación de hambre, suprimía el cansancio y generaba una intensa euforia, factores que en el corto plazo parecían ventajas estratégicas.

Con el paso del tiempo, la realidad comenzó a imponerse. Los efectos secundarios resultaron ser graves y, en muchos casos, irreversibles. El consumo continuado de Pervitin provocó fuertes cuadros de adicción, además de trastornos de ansiedad, episodios de paranoia y psicosis. A nivel físico, también se registraron problemas cardíacos severos, colapsos por falta de sueño y un deterioro general del organismo.

Cuando los efectos estimulantes desaparecían, muchos usuarios experimentaban profundas depresiones y agotamiento extremo, lo que generaba un círculo de dependencia difícil de romper. Aquello que en un inicio fue presentado como una ayuda para la productividad terminó evidenciando un alto costo para la salud mental y física.

Hoy, el caso de Pervitin es recordado como una advertencia histórica. Su principio activo, la metanfetamina, es la misma base de drogas ilegales contemporáneas conocidas como “cristal”, “ice” o simplemente “meta”, sustancias que continúan generando graves problemas de salud pública en distintas partes del mundo.

Lejos de la imagen de “droga milagrosa” con la que fue introducida, Pervitin quedó en la historia como un ejemplo de cómo el impulso por el rendimiento inmediato puede ignorar —con consecuencias dramáticas— los límites del cuerpo y la mente humana.

✉️ Alfredo Rosell G .

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