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Crisis diplomática entre Perú y México por el asilo político otorgado a Betsy Chávez

Las relaciones diplomáticas entre Perú y México atraviesan uno de sus momentos más tensos tras la decisión del gobierno mexicano de otorgar asilo político a la ex primera ministra peruana Betsy Chávez Chino, actualmente investigada por presuntos delitos vinculados al intento de golpe de Estado del expresidente Pedro Castillo. Esta medida ha sido calificada por las autoridades peruanas como un acto irregular y una intromisión en asuntos internos, lo que ha llevado a la ruptura formal de relaciones diplomáticas entre ambos países.

La opinión pública peruana ha expresado una profunda indignación ante lo que consideran una acción que daña la imagen del Perú y socava la cooperación internacional en materia judicial. Para muchos ciudadanos, el otorgamiento del asilo constituye una maniobra política que favorece la impunidad de una persona procesada por la justicia peruana. Betsy Chávez se encontraba bajo medida de prisión preventiva, y según diversos sectores, habría intentado eludirla recurriendo a estrategias mediáticas y solicitudes de libertad que fueron rechazadas por el Poder Judicial.

El Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú anunció oficialmente la ruptura de vínculos diplomáticos con México, señalando que el otorgamiento del asilo fue una “acción incompatible con los principios de respeto mutuo y no injerencia”. En respuesta, la Secretaría de Relaciones Exteriores de México emitió un comunicado en el que lamenta y rechaza la decisión del gobierno peruano, calificándola como una medida “excesiva y desproporcionada frente a un acto legítimo de protección humanitaria”.

México sostuvo que su actuación se enmarca en los principios del derecho internacional y que el asilo político “no constituye en modo alguno una intervención en los asuntos internos del Perú”. Además, recordó que en el pasado ya había brindado asilo diplomático a la esposa del expresidente Pedro Castillo, quien actualmente se encuentra privado de libertad por delitos graves contra la nación.

Este nuevo episodio profundiza el distanciamiento político entre Lima y Ciudad de México, que desde la destitución de Pedro Castillo en 2022 mantienen relaciones diplomáticas tensas debido a las reiteradas críticas del presidente mexicano hacia el gobierno peruano. Analistas internacionales advierten que este conflicto podría afectar los lazos económicos, consulares y de cooperación regional, especialmente en el marco de la Alianza del Pacífico.

Mientras tanto, el gobierno peruano reafirmó su compromiso con la defensa de la soberanía nacional y la independencia del sistema judicial, señalando que no tolerará acciones que interfieran en los procesos internos del país. La comunidad internacional observa con cautela el desarrollo de esta nueva crisis diplomática latinoamericana, que podría marcar un precedente en materia de asilo y relaciones exteriores en la región.

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