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Crisis diplomática entre Perú y México por el salvoconducto solicitado para Betsy Chávez

La coyuntura internacional entre Perú y México atraviesa uno de sus momentos más tensos de los últimos años, tras el salvoconducto que el gobierno mexicano busca otorgar a la ex vicepresidenta peruana Betsy Chávez, actualmente procesada por delitos graves en el Perú. Esta decisión ha sido interpretada por el Estado peruano como un abuso del derecho internacional, lo que ha generado un quiebre en las relaciones diplomáticas y comerciales entre ambas naciones.

El Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú manifestó su profundo rechazo ante las acciones del gobierno mexicano, argumentando que ningún país puede interferir en los procesos judiciales internos de otro Estado soberano. En ese sentido, la Cancillería peruana calificó el pedido de salvoconducto como una violación al principio de no intervención, contemplado en la Carta de las Naciones Unidas y en la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas.

Por su parte, México, a través de su Secretaría de Relaciones Exteriores, defendió su posición señalando que el asilo y la solicitud de salvoconducto son actos legítimos de protección humanitaria, conforme al derecho internacional y a su tradición diplomática histórica. Sin embargo, esta postura no ha sido bien recibida en Lima, donde se considera que se busca amparar a una persona implicada en delitos de corrupción y abuso de poder, lo cual agrava la crisis bilateral.

Esta no es la primera vez que México enfrenta rupturas o tensiones diplomáticas con otros Estados a causa de asilos políticos. A lo largo de su historia, el país norteamericano ha tenido discrepancias internacionales con la Unión Soviética en 1930España en 1939Chile en 1974Nicaragua en 1979 y más recientemente con Ecuador en 2024, todos casos donde el asilo diplomático generó conflictos de soberanía y respeto mutuo entre naciones.

Actualmente, el gobierno peruano evalúa medidas adicionales para salvaguardar sus intereses y mantener el respeto a sus instituciones judiciales. La situación ha generado una mala imagen internacional para ambos países, afectando no solo las relaciones diplomáticas, sino también las expectativas comerciales y de cooperación bilateral que se venían desarrollando en los últimos años.

La tensión entre Perú y México continúa, y el desenlace de esta disputa diplomática dependerá de las decisiones que ambos gobiernos adopten en los próximos días respecto al caso Betsy Chávez, que hoy se ha convertido en un nuevo punto de fricción en la política internacional latinoamericana.

✉️ Alfredo Rosell G.

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