Maxloren Castro pidió no ser vendido y quiere ser campeón con Sporting Cristal
74oDe raza, bien celeste. Así se define hoy el momento que vive Maxloren Castro, una de las grandes promesas formadas en las divisiones menores de Sporting Cristal. El joven extremo, criado futbolísticamente en La Florida y considerado por muchos como la nueva “joya” del club, ha tomado una decisión que refuerza su identidad rimense: pidió no ser vendido todavía y quedarse para luchar por el título nacional.
En una época donde las ofertas del extranjero llegan cada vez más temprano, Castro no es ajeno a esa realidad. Desde Argentina y también desde el fútbol europeo han mostrado interés en contar con sus servicios. Sin embargo, el futbolista ha preferido poner una pausa a cualquier posible transferencia. Su prioridad no está hoy en emigrar, sino en dar la vuelta olímpica con la camiseta celeste, un logro que todavía no ha podido alcanzar a nivel profesional.
Con un profundo sentido de pertenencia y gratitud hacia el club que lo formó, Maxloren solicitó a los dirigentes y al comando técnico que le permitan enfocarse plenamente en la temporada. Su mensaje fue claro: quiere meterse de lleno en los trabajos del plantel y, si existe una oportunidad de salir al exterior, que se evalúe recién después de finalizar el Torneo Apertura. El extremo no quiere distracciones ni negociaciones que lo saquen del objetivo principal.
Castro siente que tiene una deuda pendiente con la hinchada rimense. Sabe que Sporting Cristal siempre pelea arriba, pero también es consciente de que el título nacional se ha hecho esquivo en los últimos tiempos. Por eso, su deseo es ser protagonista, aportar desequilibrio por las bandas y regalarle una alegría al pueblo celeste antes de pensar en dar el salto internacional.
Este compromiso no es individual. Desde el interior del plantel también se ha fortalecido un mensaje colectivo. Los jugadores celestes se han reunido para reafirmar que no se dejarán llevar por la presión mediática ni por comparaciones con otros equipos candidatos. La consigna es clara: trabajo, unión y enfoque absoluto en el campeonato.
Maxloren Castro representa así algo más que una promesa con futuro de exportación. Representa al futbolista formado en casa, al que siente la camiseta y al que quiere escribir su primera gran página dorada con Sporting Cristal campeón. Y eso, para el hincha rimense, vale tanto como cualquier fichaje millonario.



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