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Perú 2026: encuestas fragmentadas y campaña en terreno incierto

A menos de dos meses de las elecciones presidenciales del 12 de abril de 2026, el escenario político peruano se mantiene abierto, fragmentado y marcado por una alta volatilidad electoral. La última encuesta de la Compañía Peruana de Estudios de Mercado y Opinión Pública (CPI), difundida en febrero, confirma una tendencia que ya se venía consolidando: ningún candidato logra despegar con claridad y el voto se distribuye en bloques pequeños.

Según la imagen difundida en redes sociales, el actual alcalde de Lima, Rafael López Aliaga, encabeza la intención de voto con 13.9%. Sin embargo, la cifra revela más debilidad que fortaleza: lidera con menos del 15% en un contexto de fuerte dispersión.

En segundo lugar aparece Keiko Fujimori con 7%, mientras que el economista Alfonso López Chau asciende al tercer puesto con 5.1%, mostrando un crecimiento en comparación con mediciones anteriores. Más atrás figuran César Acuña (4.4%), Carlos Álvarez (4%), Martín Vizcarra (3.2%), Jorge Luna (3%), Yonhy Lescano (2.2%) y George Forsyth (1.9%).

Un electorado fragmentado

El dato clave no es solo quién lidera, sino cuánto representa ese liderazgo. Con porcentajes tan bajos, el país se encamina a una primera vuelta altamente dispersa, donde el pase al balotaje podría definirse por márgenes estrechos.

El crecimiento de López Chau refleja el espacio que existe para candidaturas técnicas o académicas en medio del desgaste de figuras tradicionales. En paralelo, López Aliaga —conocido popularmente como “Porky”— mantiene un núcleo duro de apoyo, aunque su techo electoral aún es incierto.

Desconfianza y crisis estructural

La campaña se desarrolla en un contexto de desconfianza institucional acumulada tras años de inestabilidad política, cambios presidenciales y enfrentamientos entre Ejecutivo y Congreso. El hartazgo ciudadano se traduce en altos niveles de indecisión y voto volátil.

Los temas que dominan la agenda pública son seguridad ciudadana, reactivación económica, lucha contra la corrupción y estabilidad jurídica. Sin embargo, hasta ahora las campañas no han logrado consolidar narrativas claras que entusiasmen a una mayoría.

Redes sociales y polarización

La imagen analizada, difundida en Facebook por un portal informativo, evidencia también el peso de las redes sociales como principal arena de disputa política. Las encuestas se viralizan rápidamente y generan percepciones de avance o retroceso que influyen en el voto estratégico.

En este escenario, cada punto porcentual puede convertirse en capital político decisivo. La tendencia muestra que el electorado aún no define su voto de manera sólida y que el panorama puede cambiar en las próximas semanas.

Un país ante una decisión crucial

Perú se acerca a unas elecciones marcadas por la incertidumbre. Más que una competencia tradicional entre dos grandes bloques, el proceso 2026 parece perfilarse como una disputa atomizada, donde la fragmentación será determinante.

La pregunta que queda en el aire es si algún candidato logrará capitalizar el descontento y transformarlo en liderazgo consolidado o si el país volverá a transitar una segunda vuelta polarizada y ajustada.

El reloj electoral avanza y, por ahora, lo único claro es que nada está definido.

✉️ Alfredo Rosell G .

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