Inflación en EE. UU. repunta a 3,8 % y golpea el poder adquisitivo de los salarios
Redactado por Alfredo Rosell G. – Corresponsal internacional
La inflación en Estados Unidos volvió a encender las alertas económicas tras registrar un incremento anual del 3,8 % en abril de 2026, superando el crecimiento de los salarios y marcando un punto de quiebre en la recuperación del poder adquisitivo de los trabajadores. Se trata del nivel más alto desde mayo de 2023, según datos oficiales publicados por la Oficina de Estadísticas Laborales.
El aumento mensual de los precios fue de 0,6 %, en línea con las previsiones del mercado, aunque la tasa anual superó ligeramente las expectativas de los analistas, quienes proyectaban un 3,7 %. Este repunte se produce en un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas, especialmente tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán a finales de febrero, situación que ha generado un fuerte impacto en los precios de la energía.
Uno de los aspectos más preocupantes del informe es que, por primera vez en tres años, los salarios no lograron mantenerse por encima de la inflación. El crecimiento anual del salario promedio por hora se ubicó en 3,6 %, por debajo del aumento de los precios, lo que implica una pérdida real del poder adquisitivo para millones de estadounidenses.
El encarecimiento de la energía ha tenido un efecto dominó en diversos sectores de la economía. Solo este rubro explicó el 40 % del incremento mensual de la inflación, afectando directamente los costos de transporte y distribución. Como consecuencia, productos básicos como frutas y verduras frescas registraron un aumento del 2,3 %, el mayor incremento mensual en más de una década.
Otro factor clave en la presión inflacionaria ha sido el sector vivienda, una de las categorías con mayor peso en el Índice de Precios al Consumidor. Durante abril, los costos asociados a la vivienda aumentaron un 0,6 %, duplicando el ritmo observado en marzo. Este comportamiento responde, en parte, a un ajuste metodológico tras el cierre del gobierno ocurrido el año pasado, que impidió la recolección completa de datos en octubre, generando distorsiones estadísticas que ahora se están corrigiendo.
En cuanto a la inflación subyacente —que excluye alimentos y energía—, esta registró un incremento mensual del 0,4 % y una tasa interanual del 2,8 %, también por encima de lo esperado. Expertos señalan que este indicador sigue siendo clave para medir la persistencia de las presiones inflacionarias en la economía estadounidense.
En los mercados financieros, la reacción fue moderada pero negativa. Los futuros de los principales índices bursátiles registraron ligeras caídas, mientras que los rendimientos de los bonos del Tesoro mostraron una tendencia al alza. El rendimiento del bono a 10 años se situó en 4,43 %, reflejando la cautela de los inversionistas frente a un escenario económico más incierto.
El panorama actual plantea nuevos desafíos para la política económica de Estados Unidos, en un contexto donde la inflación vuelve a superar los ingresos laborales y aumenta la presión sobre los hogares, que ya enfrentan años de elevados costos de vida. La evolución de los precios en los próximos meses será determinante para definir el rumbo de la economía y las decisiones de la Reserva Federal.



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