Chile endurece su política migratoria y plantea un “escudo fronterizo” que genera preocupación en el Perú
Las recientes declaraciones del presidente electo de Chile, José Antonio Kast , del Partido Republicano, han encendido el debate regional sobre migración y seguridad. Durante su discurso tras imponerse en la segunda vuelta electoral, celebrada el 14 de diciembre de 2025, el mandatario anunció que una de las prioridades de su gobierno será el control de la migración irregular, dejando abierta la posibilidad de tomar represalias contra países vecinos —entre ellos el Perú— si no existe cooperación en materia migratoria.
La propuesta central de su plan, denominada “escudo fronterizo”, busca reforzar de manera drástica las fronteras chilenas para frenar el ingreso irregular de extranjeros. Kast sostuvo que Chile atraviesa una grave crisis de seguridad interna, asociada —según su diagnóstico— al accionar de bandas criminales integradas, en parte, por ciudadanos extranjeros, principalmente de nacionalidad venezolana. Esta situación fue uno de los ejes principales de su campaña y es presentada como una medida de acción inmediata una vez que asuma el mandato en marzo de 2026.
Este anuncio ha generado inquietud en el Perú, ya que un eventual cierre más estricto de las fronteras chilenas podría provocar un efecto rebote, incrementando el ingreso irregular de migrantes hacia territorio peruano. Actualmente, se estima que en el Perú residen entre un millón y un millón y medio de ciudadanos venezolanos, fenómeno que ha generado fuertes desafíos sociales, económicos y de seguridad, especialmente en las principales ciudades del país.
En ese contexto, diversos sectores advierten que un endurecimiento unilateral de la política migratoria chilena podría agravar la presión sobre el Perú, un país que ya enfrenta serias dificultades para gestionar el flujo migratorio, así como el impacto de la criminalidad organizada, la extorsión y otras actividades ilícitas asociadas a bandas transnacionales.
El presidente electo chileno fue enfático al señalar que no permitirá el ingreso de más migrantes venezolanos en situación irregular y anunció que su gobierno impulsará procesos de fiscalización y expulsión inmediata para aquellos extranjeros que no cuenten con documentación en regla. Estas medidas, aunque respaldadas por parte de la ciudadanía chilena, también han generado preocupación en el ámbito internacional por sus posibles repercusiones humanitarias y regionales.
Mientras tanto, en el Perú, el debate se centra en si el país está preparado para enfrentar un eventual aumento del flujo migratorio irregular y en la necesidad de fortalecer la cooperación regional para evitar que decisiones unilaterales deriven en un mayor desorden migratorio en Sudamérica. La relación entre Lima y Santiago, tradicionalmente marcada por la cooperación y el diálogo, podría enfrentar una nueva etapa de tensión a partir de las decisiones que adopte el nuevo gobierno chileno en los próximos meses.
✉️ Alfredo Rosell G.



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